Y despues del Japón rural nos toca Osaka, una ciudad urbana por excelencia. Nada màs llegar te das cuenta que aqui la gente es diferente. Lo primero que llama la atención es que la gente se viste de forma diferente y menos homogenea que en el resto del país.
En Tokyo hay pocas combinaciones posibles: si eres hombre pantalón de traje negro o gris oscuro y camisa blanca, si eres más atrevido te pones una camisa blanca con rayas grises. Todo lo demàs practicamente no existe en el submundo de Tokyo. Si eres mujer falda azul y camisa blanca, los bolsos todos de marcas "guay" y supergrandes.
En Osaka la gente va como les da la gana. Las mujeres de todas las edades se tiñen el pelo de un castaño Osaka (porqué todas tienen el mismo color), luego hay algunas que se tiñen de rubio y ayer vimos hasta una pelirroja, seguro que es de bote. Estas dos ultimas tipologia de osakeñas se ven ridiculas, mucho, pero si a ellas les gusta...
Siempre he sido de numeros asi que ayer nos pusimos yo y Carmela en el escaparate de un Starback a ver pasar la gente y el 83% de las mujeres tiene el mismo color de pelo y a ojo otro 50% tiene el mismo pelado. Por eso hemos decidido que este es la Euskadi de Japon. De hecho hablan el dialecto Kansai que por lo visto les hace mucha gracia a los demas japoneses.
Osaka no tiene mucho para ver. Practicamente el unico atractivo turistico es una zona del rio donde hay muchos restaurantes y unos carteles publicitarios muy famosos:
Lo mas de los mas es el cartel de Glico que representa el unico ganador de un maraton en los juegos olimpicos de este pais:
Justo al lado está una galeria comercial de un par de kilometros que tiene muchas marcas occidentales, destaca el pedazo edificio que tiene Bershka. No me sorprende si ya son orteras (no se como se escribe, no suelo ver progrmas del corazón) en Tokyo, imaginate en Osaka que parece haber salido de un reality todos.
Por el día es agradable, pero es mucho más bonito por la noche. Carmela no ha podido venir conmigo por la mañana pero si hemos dado un paseo hacia la misma zona por la noche:
Las caras son de sorpresa por toda la morralla que venden en esta ciudad. No os podeis imaginar, hay de camiseta que encuentras a 2 euros en los mercadillos de toda España a tiendas de frikadas (mas alla que los humanamente imaginable) que a mi no me han hecho mucha gracia. Pero los Osakeños son muy suyos, ven un muñeco de los dibujos animados y lo flipan. No importa la edad, el publico de estas tiendas es como lo de los juegos de mesa para la familia 0-99 años.
Aqui podeis ver la diferencia entre dia y noche:
Carmela sigue mejorando su Japones, ahora hasta levanta la pierna para las fotos. Le dice hola (konichiwa) a todo el mundo, no importa que sea una niña de 4 años, un policia o el mismisimo emperador. Ademàs ya va de rollo manga con pantalncitos cortos y camiseta a rayas... A ver si al final del viaje se va a cambiar el ombre en Carmisako.
Practicamente aquí se ha quedado la noche, hemos vuelto para el albergue andando muy despacito y enseñandole a los asiatico lo que es el genio andaluz. Pero antes nos hemos pasado por un bar al lado del hostal para tomarnos algo:
Como siempre el menu es en Japones y tiene fotos para que puedas elegir. Lo que no te dicen las fotos son las dimensiones de las porciones. Menuda la hemos liado... Primero hemos pedido dos platos de fideos, el pobre camarero por activa y por pasiva nos hizo entnder que era mucha comida. Pero Carmela seguía convencida: Dos platos, con uno nos quedamos con hambre. Al ver los platos de las otras mesas nos dimos cuenta que se trataba de porciones para dos personas asi que llamamos el camarero para comunicarle el cambio. Pero aqui viene lo mejor: Carmela ve los dumpling del primer dia y los pide indicando un cartel de una promocion como de 300 dumplings a x yenes.. La cara del camarero era un poema, empezó otra vez a gesticular para pedirnos por favor que pidiera os una ración de 6, que con eso era suficiente.
El albergue nos ha gustado mucho, es una cadena que tiene muchos por todo Japon. De hecho en Hiroshima tenemos el mismo. Los trabajadores eran todos muy simpaticos y atentos y las camas muy comodas para ser unos futones. Se llama Hana Hostel, si alguien va para Japón está muy recomendado.
Finalmente os presento el plato estrellas de las noches Osakeñas, el Takoyaki. Se trata de una croquetilla de pulpo servida con gambas en polvo o con pimienta negra. La tradicción quiere que se tomen a la temperatura de fusión del uranio, lo cual probablemente explica el color del pelo de muchos de los lugareños.










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